‘Dragon Ball Z: La (desilusionante) batalla de los dioses’

‘Dragon Ball Z: La (desilusionante) batalla de los dioses’

Por Ronald Cotaquispe

Asumo que en estos momentos, con la película Dragon Ball Z: La batalla de los dioses en los cines desde hace siete días (y en Polvos Azules desde muchísimas semanas atrás), ya la mayoría ha visto la cinta. Y por eso me sorprende que la comunidad otaku, siempre tan activa en las redes sociales, de repente haya decidido hacer un voto de silencio.

Ha entrado en penitencia. No he leído ni un comentario acerca del filme –al menos no uno que le sea adverso–, pero sí muchos cánticos de alabanza: que arrasó en su primer día de preventa (11 mil entradas vendidas, más que Asu mare), que tuvo la tercera mejor apertura del 2013 (95 mil personas fueron  a verla en su estreno) y que hubo gente que asistió a las salas haciendo cosplay de los personajes del anime. Gente que, por cierto, fue tildada de “bichos” por algunos medios.

goku 5Pero en cuanto a la película en sí, hay un mutismo generalizado. Creo que es obvio por qué: no satisfizo a nadie. Gokú volvió a los cines después de 13 años, sin tomar en cuenta esa bazofia llamada Dragonball Evolution, solo para disputar dos peleas: una que acaba al instante, con él humillado, y otra que se supone debía ser una revancha pero termina en un amiste.

Uno ve Dragon Ball Z por las peleas, no por otra cosa. Peleas tan encarnizadas que, la verdad, un poquito más y este anime se convierte en un gore. Pero en los más de 80 minutos de La batalla de los dioses no recuerdo haber visto ni la más minúscula gota de sangre, apenas unas pocas magulladuras, lo que me hace temer que, quizás, la serie con la que tantos hemos crecido esté perdiendo su esencia. Algo similar a lo que pasa con Saint Seiya, cuya última temporada, Saint Seiya Omega, carecía de acción a tal punto que parecía hecha por Disney.

La batalla de los dioses, como había augurado en un ‘post’ publicado en otro blog, es la obertura o preludio de una nueva temporada, o quizás de una serie de películas que irán estrenándose una tras otra. De ello aún no estamos seguros, pero lo que sí parece ser cierto es que las nuevas aventuras de Kakaroto serán una burda copia de las anteriores.

bills

Puede que me equivoque (y ojalá así sea), pero esa es la impresión que me da la película por sus desaciertos, otro de los cuales es el villano, Bills. Para empezar, porque no es tal cosa, como habrán comprobado al final de la cinta, lo cual me lleva a pensar que no definieron bien al personaje. Empieza como un narcisista que no vacila en acabar con planetas enteros y sus habitantes para después convertirse en ¿el ser más cordial y respetuoso del universo? ¡Es el superno dios de la destrucción, caracho!

Un comentario similar merece ese Dios Supersaiyajin, cuyo aspecto no corresponde a la imagen que uno espera de la máxima transformación de una raza guerrera intergaláctica despiadada, que viaja por el universo para conquistar planetas y venderlos al mejor postor. O sea, es una raza guerrera, pero cuando alcanza todo su poder ¿tiene el pelo rosado y el cuerpo raquítico? ¿A qué director de arte se le habrá ocurrido eso?

goku 4

Mil veces mejor hubiese sido el Supersaiyajin 4 de cabellos dorados que apareció durante varias semanas en la portada de Club Manganime. Pero esa era una imagen errónea, así como mucha otra información sobre La batalla de los dioses que fue publicada en ese diario, y así como falsa fue también la supuesta transformación Supersaiyajin 3 de Vegeta.

Todo ello no fue más que alucinaciones de los fans, quienes esperaban una película que valiera 13 años de espera, pero se encontraron con un pequeño especial comparado con Gokú y sus amigos regresan, que fue hecho solo para una pequeña exhibición por motivo del 40 aniversario de la revista Shūkan Shōnen Jump. La única diferencia es que La batalla de los dioses contó con un enorme aparato publicitario y el respaldo de un ‘monstruo’ cinematográfico como Fox.

goku 2

Perdón si a alguien no le gusta lo que digo, pero siento que las cosas son así. Nos han engañado un poquito con ese eslogan de “La batalla más grande está por comenzar”, y estoy seguro que más de uno tiene esa impresión y no se anima a decirlo, al menos no de una forma tan abierta, para evitar ser escarmentado en las redes sociales. Porque la consigan parecer ser apoyar el filme para que más animes lleguen al cine. Y además porque, para muchos, que alguien diga algo en contra de Dragon Ball Z es como si ofendieran a su dios… a su Dios Supersaiyajin.

Hasta el momento, más de 320 mil personas han visto La batalla de los dioses, lo cual asegura es un éxito de taquilla. Eso me parece bacán, pero aun así no me animaría a volver a pagar una entrada para verla, como sí hice en el caso de Asu mare. Porque, con todos sus defectos, este filme cumplió su objetivo: hacer que la gente se ría. La batalla de los dioses no lo consiguió.