‘Man of Steel’: muy larga y sobrecargada

‘Man of Steel’: muy larga y sobrecargada

Por Ronald Cotaquispe*

Este es un blog sobre la cultura otaku y, por ello, puede que les resulte extraño ver en él una crítica sobre la última película de Superman. Pero la cultura otaku incluye el cosplay y este, como sabrán, no se limita a personajes de anime, sino que abarca también a los de los cómics. Así que quiten de sus rostros esa expresión de perplejidad, simplemente lean y comenten.

El martes pasado acudí al cine para ver la que, se supone, iba a ser la cinta del año. La expectativa era grande, a juzgar por los comentarios que leí un día antes, los mismos que se repitieron en la cola para entrar en la sala. Cuando los créditos aparecieron en la pantalla, resonaron algunos aplausos entre el público pero, por el panorama que vi a mi alrededor, supe que se trató de un sarcasmo.

Jor-El

Tres de los cuatro amigos con los que fui al Cinerama de Miraflores estaban somnolientos, uno incluso no soportó más y cayó rendido a los brazos de Morfeo. ¿Qué fuerza maligna habría podido echar a perder la buena imagen del Hombre de Acero?

Lo que no pudieron lograr Lex Luthor, Darkseid ni el General Zod –ni siquiera juntos– lo concretó, una vez más, un equipo de Hollywood, en especial los guionistas, pues a todas luces el error más grave de la cinta radica en el guion. La historia dura dos horas y media, un tiempo recontra excesivo, más aun tomando en cuenta que hay partes que estuvieron de más.

PAPÁS ACAPARADORES  

No le tomé el tiempo, pero diría que la introducción, en que se nos presenta el planeta Krypton y el desastre que lo llevó a la destrucción, dura una media hora, y con el único propósito –me parece– de engrandecer al personaje de Jor-El, el padre de Superman. Se supone que es un científico, pero como fue encarnado por Russell Crowe, de repente se convirtió en Máximo de la película Gladiador: sabe montar, maneja arma y, en pelea a puño limpio, le saca el ancho al General Zod y sus hombres, quienes se supone son soldados de élite.

costner

Y para colmo, ni siquiera su muerte acabó con su desproporcionado protagonismo, pues lo vemos regresar una y otra vez como una especie de holograma.

Lo mismo pasa con Jonathan Kent, el papá adoptivo de Superman, aunque en su caso no es la tecnología extraterrestre la que lo trae de vuelta del otro mundo, sino los incesantes flashbacks de la cinta. ¡Son demasiados! Eso no sería problema si nuevamente no habría una intención de ensalzar a la figura paterna y, lo que es peor, de crear conflictos internos en el más grande de los superhéroes.

¡ES UN PÁJARO! ¡ES UN AVIÓN! ES… ¿BATMAN?

Con Christopher Nolan como productor, era de esperar que el filme adquiriría ciertos tintes ‘góticos’, o sea, las características de la última saga cinematográfica de Batman: hiperrealista y reflexiva. Pero ¿tanto? La película tranquilamente pudo llamarse Superman Begins, no solo porque está narrada del mismo modo que Batman Begins, sino por su intención de mostrarnos un personaje emocionalmente complejo, lleno de dudas, que la piensa dos veces antes de actuar.

Pero Superman no va con eso. Si se llama así es porque se supone que es un superhombre, que encarna lo mejor de la humanidad. Incluso en la cinta de Zack Snyder afirman que en el pecho lleva el símbolo de la esperanza, aunque por su actitud más parecía el de la desesperanza.

Y así podríamos seguir mencionando una serie de desaciertos, como el hecho de convertir al último hijo de Krypton en un alienígena cualquiera (a lo largo de la cinta no dejan de llamarlo así y la Fortaleza de la Soledad fue reemplazada por una nave espacial).

scream

Pero hay también algunos méritos que reconocerle a Man of Steel, que van más allá de haberle puesto la trusa por dentro a Superman, lo que dará origen a cosplays más decoroso del superhéroe. Al final de la película este afronta una situación traumática (sabrán a cuál me refiero cuando vean la cinta), lo cual ha sido motivo de controversia entre el público, pero que da pie a una interesante segunda parte, cuyo rodaje ya está siendo planeado.

Así que, si bien Man of Steel no me ha dejado satisfecho, le tengo bastante fe a su secuela. En ella la acción correrá más rápido, pues no habrá necesidad de malgastar tiempo explicando el origen del héroe y sus traumas (pues obviamente los tiene). Y lo más seguro es que su rival no será otro más que Lex Luthor. Será como The Dark Knight, pero ambientado en Metrópolis.

 

 

 

*Ronald Cotaquispe es periodista, trabajó en los diarios Perú.21 y Correo y actualmente escribe en la revista de autos Nitro. Es colaborador del Grupo Avatar PUCP, un equipo multidisciplinario de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) que desarrolla videojuegos y mundos virtuales con fines educativos. Además se encuentra realizando una tesis sobre medios de comunicación en mundos virtuales como Second Life.